Nunca me ha dado por cocinar. En mi casa, durante muchos años, he tenido una gran cocinera: mi madre. Nunca le he preguntado por recetas suyas, ni he mostrado el más mínimo interés por las cosas que cocinaba.
De hecho, todo puede tener su origen en que empecé a comer bien hace dos años escasos. De pequeña, no tenía ningún problema con la comida. Es más, me cuenta mi madre que me ponía a aplaudir cada vez que escuchaba la batidora porque era sinónimo de empezar a comer.
Con la adolescencia, mi estómago se volvió casi tan tonto como yo. No me gustaba prácticamente nada (es algo muy común a esa edad). Pero el ser tan "tiquismiquis" me duró bastantes años. En enero de 2012 me mudé a Madrid y fue ahí cuando empecé a darme cuenta de lo que era la buena comida. Eché de menos los "tuppers" de mamá. De repente, me apetecían cosas que nunca antes me habían apetecido: puré de verduras, potajes, carne, etc. Cada vez que volvía a Málaga, mi madre se sorprendía por lo bien que comía su niña de 25 años (los que tenía en ese momento).
Ahora, con 27 años, como absolutamente de todo. Disfruto con la comida, me encantan los platos de cuchara, las verduras, cualquier pescado, etc.
En este último año, mi vida ha cambiado muchísimo. He vuelto a tener pareja después de años de soltería. Me he ido a vivir con él. Tengo un trabajo que me deja muy poco tiempo libre...
Hay varios motivos por los que quiero aprender a cocinar:
1. Por salud. Soy diabética y necesito llevar una dieta equilibrada. Durante años he estado ignorando mi diabetes, pero cada vez se acerca más el momento en el querré ser madre y, para ello, necesitaré tener mi enfermedad controlada.
2. Estética. Perdí 25kg en un año y medio. Ahora he cogido 4 kilos más. Peso 67kg cuando mi peso debería ser 60kg. Así que quiero dejar de comer porquerías y centrarme en perder los 7kg que me sobran que, ahora me parece una pequeñez en comparación a lo que tenía que perder.
3. Mi chico es "de buen comer", como decimos en mi tierra. Le gustan los potajes, los platos contundentes. Y yo quiero aprender a cocinar porque, aunque entre semana apenas tengamos tiempo ninguno de los dos, los fines de semana sí que podemos hacer cosas más laboriosas.
Dicho esto, añado que ya he aprendido a hacer potaje de chícharos con fideos, emblanco y caldo de pollo. Además de un bizcocho de yogur sin azúcar que me sale muy bueno.
Este fin de semana voy a preparar 2 recetas:
1. Empanada de dátiles con queso y bacon.
2. Bocaditos de plátano y queso cheddar.
¡Deseadme suerte!