jueves, 14 de noviembre de 2013
Palmeritas de hojaldre rellenas de jamón y queso
He descubierto que me gusta cocinar. Así, de repente, a los 27 años. Y que no se me da del todo mal (o al menos eso dicen los paladares cercanos). Estoy empezando y busco recetas sencillas. Me imagino, que como todo el mundo, al principio seguiré las recetas al pie de la letra y cuando tenga más soltura pues le añadiré mis "toques". Digo yo.
Bueno, pues para empezar a darle forma a este blog, os voy a poner una receta de palmeritas de jamón y queso. Son muy fáciles de hacer y para cenas con amigos quedan estupendas porque son muy originales. Así que os animo a hacerlas.
INGREDIENTES
Masa de hojaldre (dependiendo de cuántas palmeritas queramos, pues una o dos masas)
Jamón York (si sólo vamos a usar una masa, pues un paquete de jamón york)
Quedo edam (igual que con el jamón york)
1 huevo
Harina
CÓMO SE HACE
Ponemos harina sobre una superficie plana (la encimera por ejemplo). Colocamos la masa encima y con un rodillo la alisamos (sobre todo las esquinas). Si no tenemos rodillo, podemos usar un vaso de tubo (que es lo que yo hago).
Cubrimos toda la masa con una capa de jamón york. Es muy importante que el jamón cubra todas las esquinas. Hacemos lo mismo con el queso.
A continuación, enrollamos uno de los lados hasta el centro. Hacemos exactamente lo mismo con el otro lado. Como veréis, se nos queda la forma de corazón de las palmeritas.
El siguiente paso es batir un huevo y pintar toda la superficie de la masa. Es recomendable que esto lo hagáis sobre el papel del horno porque vamos a tener que pintar también la superficie donde las apoyamos.
Ahora sólo queda cortar la masa en porciones. Yo las corto con unos 2cm de ancho, pero realmente es al gusto de cada uno. Ponemos las palmeritas sobre la bandeja.
Precalentamos el horno durante 15 min a 200º y, cuando todo esté listo, pues unos 15-20 min en el horno a 200º. Es conveniente que le demos la vuelta a las palmeras en algún momento para que se hagan por ambos lados. Como esta acción es un poco complicada por el queso, podemos hacerlas por un lado y hacer un gratinado rápido por el otro.
¡Que aproveche!
lunes, 28 de octubre de 2013
Lunares en la cocina... ¡temblad!
Nunca me ha dado por cocinar. En mi casa, durante muchos años, he tenido una gran cocinera: mi madre. Nunca le he preguntado por recetas suyas, ni he mostrado el más mínimo interés por las cosas que cocinaba.
De hecho, todo puede tener su origen en que empecé a comer bien hace dos años escasos. De pequeña, no tenía ningún problema con la comida. Es más, me cuenta mi madre que me ponía a aplaudir cada vez que escuchaba la batidora porque era sinónimo de empezar a comer.
Con la adolescencia, mi estómago se volvió casi tan tonto como yo. No me gustaba prácticamente nada (es algo muy común a esa edad). Pero el ser tan "tiquismiquis" me duró bastantes años. En enero de 2012 me mudé a Madrid y fue ahí cuando empecé a darme cuenta de lo que era la buena comida. Eché de menos los "tuppers" de mamá. De repente, me apetecían cosas que nunca antes me habían apetecido: puré de verduras, potajes, carne, etc. Cada vez que volvía a Málaga, mi madre se sorprendía por lo bien que comía su niña de 25 años (los que tenía en ese momento).
Ahora, con 27 años, como absolutamente de todo. Disfruto con la comida, me encantan los platos de cuchara, las verduras, cualquier pescado, etc.
En este último año, mi vida ha cambiado muchísimo. He vuelto a tener pareja después de años de soltería. Me he ido a vivir con él. Tengo un trabajo que me deja muy poco tiempo libre...
Hay varios motivos por los que quiero aprender a cocinar:
1. Por salud. Soy diabética y necesito llevar una dieta equilibrada. Durante años he estado ignorando mi diabetes, pero cada vez se acerca más el momento en el querré ser madre y, para ello, necesitaré tener mi enfermedad controlada.
2. Estética. Perdí 25kg en un año y medio. Ahora he cogido 4 kilos más. Peso 67kg cuando mi peso debería ser 60kg. Así que quiero dejar de comer porquerías y centrarme en perder los 7kg que me sobran que, ahora me parece una pequeñez en comparación a lo que tenía que perder.
3. Mi chico es "de buen comer", como decimos en mi tierra. Le gustan los potajes, los platos contundentes. Y yo quiero aprender a cocinar porque, aunque entre semana apenas tengamos tiempo ninguno de los dos, los fines de semana sí que podemos hacer cosas más laboriosas.
Dicho esto, añado que ya he aprendido a hacer potaje de chícharos con fideos, emblanco y caldo de pollo. Además de un bizcocho de yogur sin azúcar que me sale muy bueno.
Este fin de semana voy a preparar 2 recetas:
1. Empanada de dátiles con queso y bacon.
2. Bocaditos de plátano y queso cheddar.
¡Deseadme suerte!
De hecho, todo puede tener su origen en que empecé a comer bien hace dos años escasos. De pequeña, no tenía ningún problema con la comida. Es más, me cuenta mi madre que me ponía a aplaudir cada vez que escuchaba la batidora porque era sinónimo de empezar a comer.
Con la adolescencia, mi estómago se volvió casi tan tonto como yo. No me gustaba prácticamente nada (es algo muy común a esa edad). Pero el ser tan "tiquismiquis" me duró bastantes años. En enero de 2012 me mudé a Madrid y fue ahí cuando empecé a darme cuenta de lo que era la buena comida. Eché de menos los "tuppers" de mamá. De repente, me apetecían cosas que nunca antes me habían apetecido: puré de verduras, potajes, carne, etc. Cada vez que volvía a Málaga, mi madre se sorprendía por lo bien que comía su niña de 25 años (los que tenía en ese momento).
Ahora, con 27 años, como absolutamente de todo. Disfruto con la comida, me encantan los platos de cuchara, las verduras, cualquier pescado, etc.
En este último año, mi vida ha cambiado muchísimo. He vuelto a tener pareja después de años de soltería. Me he ido a vivir con él. Tengo un trabajo que me deja muy poco tiempo libre...
Hay varios motivos por los que quiero aprender a cocinar:
1. Por salud. Soy diabética y necesito llevar una dieta equilibrada. Durante años he estado ignorando mi diabetes, pero cada vez se acerca más el momento en el querré ser madre y, para ello, necesitaré tener mi enfermedad controlada.
2. Estética. Perdí 25kg en un año y medio. Ahora he cogido 4 kilos más. Peso 67kg cuando mi peso debería ser 60kg. Así que quiero dejar de comer porquerías y centrarme en perder los 7kg que me sobran que, ahora me parece una pequeñez en comparación a lo que tenía que perder.
3. Mi chico es "de buen comer", como decimos en mi tierra. Le gustan los potajes, los platos contundentes. Y yo quiero aprender a cocinar porque, aunque entre semana apenas tengamos tiempo ninguno de los dos, los fines de semana sí que podemos hacer cosas más laboriosas.
Dicho esto, añado que ya he aprendido a hacer potaje de chícharos con fideos, emblanco y caldo de pollo. Además de un bizcocho de yogur sin azúcar que me sale muy bueno.
Este fin de semana voy a preparar 2 recetas:
1. Empanada de dátiles con queso y bacon.
2. Bocaditos de plátano y queso cheddar.
¡Deseadme suerte!
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